Los jugadores del Barça están inquietos ante la inminente final, y sus preocupaciones no se centran en el Real Madrid.
En el FC Barcelona, la vigilancia es evidente ante la final de la Supercopa de España. La victoria del Real Madrid sobre el Atlético se vio ensombrecida por polémicas decisiones arbitrales. Una vez más, el equipo de Xabi Alonso aprovechó dos errores que podrían haber alterado el resultado del partido.
En el partido de semifinales, Diego Simeone expresó con vehemencia su frustración por la actuación de Mateu Busquets Ferrer y del juez del VAR, Javier Iglesias Villanueva.
El ambiente cargado culminó con su enfrentamiento con Vinícius Júnior, que concluyó con una frase del argentino al mismo tiempo irónica e incisiva: «Florentino te va a despedir.
Es posible que este incidente eclipsara lo que constituyó un auténtico escándalo arbitral, ya que los errores fueron evidentes para todos. Este asunto no ha escapado a la atención del Barça, que teme las posibles repercusiones.
Errores de Busquets Ferrer. El incidente más polémico de la semifinal fue la entrada de Gonzalo con los tacos hacia Marc Pubill. La evidencia es inequívoca: fue una entrada retrasada que podría tener consecuencias para el jugador catalán.
Es probable que Busquets Ferrer no percibiera la falta debido al ritmo acelerado del partido. Sin embargo, lo más preocupante es que el VAR no intervino para sancionar la expulsión del canterano del Real Madrid.
El suceso tuvo lugar antes del final de la primera parte, cuando el equipo de Xabi Alonso ganaba 1-0. La expulsión de Gonzalo habría alterado significativamente el curso del partido.
Sin embargo, la polémica continuó más allá de ese momento. Apenas instantes después de la grave falta de Gonzalo, el Atlético de Madrid generó una clara ocasión de gol.
Inicialmente, Courtois realizó una parada excepcional al disparo de Álex Baena, y posteriormente, el disparo de Julián Álvarez impactó en el brazo de Rüdiger. El árbitro decidió no pitar penalti, y el VAR, una vez más, no intervino.
Esta decisión provocó importantes protestas tanto de los jugadores como de la afición del Atlético de Madrid.
En el Barcelona, la atención se centra en José Luis Munuera Montero, el árbitro designado para la final, de cara al partido del domingo.
La razón es evidente: existe un descontento constante en el Barça por las recientes decisiones que han favorecido al Real Madrid. Además, prevalece la percepción de impunidad que, según creen, Vinícius experimenta con frecuencia cuando protesta y se enfrenta a sus oponentes.
El recuerdo de la queja de Hansi Flick dirigida al cuerpo arbitral sigue vivo en el club, una protesta que finalmente resultó en su despido y le prohibió participar en el Clásico inaugural de la temporada.
Lo que resulta especialmente llamativo es que Florentino Pérez persista en discutir el caso Negreira, pese a que el Real Madrid se beneficia semana tras semana.